Los días de lluvia suelen convertirse en un auténtico desafío para mantener limpios los edificios y las instalaciones. El barro, las hojas mojadas, el polvo convertido en lodo y el agua que entra adherida al calzado hacen que los suelos se ensucien mucho más rápido de lo habitual.
En comunidades de vecinos, oficinas y locales comerciales, las entradas y las zonas de paso son las que más sufren estas condiciones. Lo que comienza siendo una pequeña mancha de agua puede terminar extendiéndose por portales, pasillos, ascensores y otras superficies.
Aunque no podemos evitar que la lluvia ensucie nuestros espacios, sí podemos adoptar algunas medidas para reducir sus efectos y facilitar las tareas de mantenimiento.
Desde Limpiezas MAVI te ofrecemos algunos consejos para mantener tus instalaciones más limpias y cuidadas durante los días de lluvia. 🧹
La entrada es la primera barrera frente a la suciedad procedente del exterior. Durante los días lluviosos, es habitual que se acumulen charcos, barro y restos de hojas junto a las puertas.
Para reducir estos problemas, conviene:
Una entrada limpia y bien mantenida ayuda a evitar que la suciedad llegue al resto de las instalaciones.
Los felpudos son grandes aliados durante los meses de lluvia. Su función es retener parte del barro, el polvo y la humedad que llegan adheridos al calzado.
Para conseguir mejores resultados, es recomendable combinar diferentes tipos de superficies:
Felpudos exteriores: ayudan a retirar tierra, barro y partículas de mayor tamaño.
Alfombras absorbentes interiores: permiten retener parte de la humedad que todavía permanece en los zapatos.
En edificios con mucho tránsito, como oficinas, comercios o comunidades grandes, es conveniente utilizar modelos resistentes y de dimensiones suficientes.
También es importante mantenerlos limpios. Un felpudo saturado de agua y suciedad pierde eficacia y puede convertirse en una fuente adicional de manchas y malos olores.
Uno de los principales problemas de los días lluviosos es el agua que se deposita sobre los pavimentos interiores.
Además de perjudicar la imagen de las instalaciones, los suelos mojados pueden aumentar considerablemente el riesgo de resbalones y caídas.
Para evitarlo, es recomendable:
En las comunidades de vecinos, estas medidas son especialmente importantes en los portales y las zonas de acceso a los ascensores.
Durante el otoño y el invierno, la lluvia suele coincidir con la caída de hojas y pequeños restos vegetales.
Estos residuos pueden acumularse en las entradas, los patios, las rampas y los caminos exteriores de las comunidades.
Cuando se mojan, las hojas pueden adherirse al pavimento y resultar más difíciles de retirar. Además, si se acumulan en los desagües, pueden dificultar la evacuación del agua.
Por eso, conviene:
Una buena coordinación entre la limpieza y el mantenimiento de jardines resulta especialmente útil en esta época del año.
Durante los días secos, una determinada frecuencia de limpieza puede ser suficiente para mantener un edificio en buenas condiciones. Sin embargo, cuando llueve de manera continuada, las necesidades cambian.
Las entradas se ensucian más rápidamente y algunas zonas necesitan repasos adicionales.
Por este motivo, es conveniente adaptar la planificación de las tareas:
No se trata necesariamente de realizar una limpieza completa más veces, sino de reforzar las zonas que más suciedad reciben.
La limpieza durante los días de lluvia requiere prestar atención a los productos y materiales utilizados.
No todos los pavimentos reaccionan de la misma manera ante el agua y los productos de limpieza. Por eso, es importante utilizar soluciones compatibles con cada superficie.
Algunos aspectos que conviene tener en cuenta son:
En superficies delicadas, como mármol, madera o determinados pavimentos tratados, es especialmente importante evitar procedimientos que puedan deteriorar el acabado.
La lluvia no solo ensucia los edificios: también puede poner de manifiesto problemas en los sistemas de evacuación.
Los sumideros, canaletas y desagües pueden acumular hojas, tierra y otros residuos que dificultan la salida del agua.
En las comunidades de vecinos, es recomendable prestar atención a:
Mantener despejados los elementos accesibles ayuda a evitar acumulaciones de residuos, aunque si existe un problema de drenaje, una obstrucción importante o una filtración, será necesario solicitar una revisión especializada.
La lluvia también deja marcas en los cristales, las puertas de entrada y otras superficies próximas al exterior.
Las gotas de agua pueden mezclarse con polvo y suciedad ambiental, dejando cercos y manchas que afectan a la imagen general del edificio.
Es conveniente revisar periódicamente:
No siempre es necesario realizar una limpieza completa después de cada episodio de lluvia, pero sí conviene retirar las manchas más visibles y mantener una buena imagen de las entradas.
Una buena planificación permite anticiparse a los problemas y evitar que la suciedad se acumule.
En comunidades, oficinas y negocios, puede resultar útil establecer un plan específico para los periodos de lluvia.
Este plan puede incluir:
La frecuencia de estas actuaciones debe adaptarse al tamaño del edificio, al tránsito de personas y a las condiciones meteorológicas.
De esta manera, se consigue mantener un mayor control sobre la limpieza y evitar que los días de lluvia afecten demasiado a la imagen de las instalaciones.