El ascensor es una de las zonas comunes que más se utilizan en una comunidad de vecinos. A lo largo del día, sus puertas, botones, paredes, pasamanos y suelo pueden ser tocados por numerosas personas, además de acumular polvo, huellas, suciedad y malos olores.
Por este motivo, la limpieza del ascensor comunitario no debería limitarse a pasar una mopa por el suelo. Una limpieza adecuada debe tener en cuenta tanto las superficies que se tocan con frecuencia como los diferentes materiales presentes en la cabina.
En este artículo explicamos cómo limpiar correctamente un ascensor comunitario, qué zonas requieren mayor atención, con qué frecuencia conviene realizar la limpieza y qué errores es mejor evitar.
El ascensor forma parte de la primera impresión que reciben vecinos y visitantes al entrar en un edificio.
Un ascensor con huellas en las puertas, botones sucios, polvo acumulado en las esquinas o un suelo deteriorado transmite una sensación de falta de mantenimiento. Por el contrario, una cabina limpia y cuidada contribuye a mantener una buena imagen general de la comunidad.
Además, algunas zonas del ascensor tienen un contacto constante con las manos de los usuarios, por lo que necesitan una atención especial dentro de la rutina de limpieza.
Una limpieza profesional debe realizarse de forma ordenada y teniendo en cuenta cada superficie.
Es una de las partes que más suciedad acumula, ya que recibe directamente el polvo y los restos que los usuarios introducen desde el exterior.
La limpieza dependerá del material del suelo. No se debe utilizar el mismo producto ni el mismo método sobre una superficie de piedra, cerámica, goma, vinilo u otros materiales.
Primero se debe retirar la suciedad superficial y posteriormente realizar el fregado utilizando un producto adecuado para el pavimento.
Los botones son uno de los puntos de mayor contacto dentro del ascensor.
Deben limpiarse cuidadosamente, prestando especial atención a los espacios que quedan alrededor de cada pulsador. Sin embargo, no conviene pulverizar directamente productos sobre la botonera, ya que la humedad puede penetrar en componentes eléctricos.
Lo adecuado es aplicar el producto de limpieza sobre el paño, siguiendo las recomendaciones del fabricante de la instalación.
Las puertas del ascensor suelen presentar huellas, manchas y marcas de contacto.
En el caso de puertas de acero inoxidable, es especialmente importante utilizar productos apropiados para evitar manchas, pérdida de brillo o daños en el acabado.
También deben limpiarse los marcos y las zonas inferiores, donde puede acumularse polvo.
Los espejos son otra superficie donde cualquier huella o marca resulta especialmente visible.
Para conseguir un buen acabado es importante utilizar un producto específico para cristales y un paño que no deje pelusas. También conviene revisar las esquinas y los bordes del espejo.
Las paredes de la cabina pueden estar fabricadas con acero inoxidable, laminados, madera, vidrio u otros materiales.
Cada uno necesita un método de limpieza diferente. Utilizar productos demasiado agresivos puede deteriorar el acabado y hacer que una superficie aparentemente limpia termine presentando manchas o daños.
Cuando el ascensor dispone de pasamanos, estos deben incluirse siempre en la rutina de limpieza.
Al igual que ocurre con la botonera, son superficies que se tocan frecuentemente y pueden acumular suciedad y huellas.
Las esquinas, juntas, ranuras y zonas próximas a las puertas suelen quedar fuera de una limpieza rápida.
Sin embargo, es precisamente en estos puntos donde puede acumularse polvo y pequeños residuos.
Una limpieza profesional debe prestar atención también a estas zonas menos visibles.
No existe una frecuencia idéntica para todas las comunidades.
La periodicidad adecuada depende de factores como:
En una comunidad con poco tránsito puede ser suficiente una determinada frecuencia, mientras que en un edificio con muchos vecinos puede ser necesario aumentar las tareas de mantenimiento.
Por eso, un buen plan de limpieza debe adaptarse a las características reales de cada edificio.
Un aspecto importante es diferenciar entre limpieza y desinfección.
La limpieza consiste principalmente en eliminar suciedad, polvo, manchas y residuos de las superficies.
La desinfección, en cambio, tiene como objetivo reducir microorganismos mediante productos y procedimientos específicos.
No todas las limpiezas necesitan convertirse en un proceso de desinfección intensiva. Lo importante es establecer un protocolo adecuado para las necesidades de cada comunidad y utilizar los productos siguiendo siempre las indicaciones de uso.
Una limpieza aparentemente sencilla puede provocar problemas si no se utilizan los productos o procedimientos adecuados.
Estos son algunos errores que conviene evitar:
Algunos productos pueden dejar marcas, afectar al brillo o deteriorar determinados acabados.
La humedad puede introducirse en zonas donde no debería llegar. Es preferible aplicar el producto al paño y limpiar cuidadosamente.
El exceso de humedad no es necesario para conseguir una buena limpieza y puede ser contraproducente, especialmente cerca de elementos eléctricos.
El suelo es importante, pero no es la única superficie que necesita mantenimiento. Botonera, puertas, pasamanos, espejos y paredes también forman parte de la limpieza de la cabina.
Cada material puede tener unas necesidades diferentes. Una buena limpieza profesional comienza por identificar las superficies y seleccionar el procedimiento adecuado.
Esquinas, juntas, guías y zonas inferiores pueden acumular suciedad aunque no sean tan visibles a primera vista.
Una limpieza profesional no consiste simplemente en pasar un paño por las superficies.
El procedimiento debe comenzar con una valoración del tipo de ascensor y de los materiales presentes. A partir de ahí se puede establecer una rutina que incluya:
Además, los productos y materiales utilizados deben ser adecuados para cada superficie y utilizarse de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
El ascensor puede parecer un espacio pequeño dentro de un edificio, pero es una de las zonas comunes que los vecinos utilizan con mayor frecuencia.
Mantenerlo limpio no solo mejora su aspecto. También contribuye a conservar los materiales, evitar la acumulación de suciedad y transmitir una imagen de cuidado y mantenimiento.
Por eso, dentro del mantenimiento de una comunidad de vecinos, el ascensor debería formar parte de un plan de limpieza regular y adaptado a las características del edificio.
En Limpiezas MAVI sabemos que cada comunidad tiene unas necesidades diferentes. El número de vecinos, las zonas comunes, el tránsito y las características del edificio determinan qué tareas deben realizarse y con qué frecuencia.
Nuestro trabajo de limpieza de comunidades puede incluir el mantenimiento de zonas comunes como portales, escaleras, pasillos y ascensores, con procedimientos adaptados a las características de cada superficie.
Si la comunidad necesita un servicio profesional de limpieza y mantenimiento, podemos estudiar las características del edificio y establecer un servicio adaptado a sus necesidades.
Una comunidad limpia empieza por cuidar también los pequeños espacios que todos utilizamos cada día.